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Si estás aquí, es porque algo de mí, en algún rincón de internet, te ha llamado la atención. Quizá alguien que conecta conmigo te ha hablado de mí, o quizá te he atrapado yo. Y tanto si quieres cotillear, como si necesitas ayuda, estás en el lugar adecuado. Seguramente podamos ayudarnos y aprender algo el uno del otro. Me encanta destripar marcas y mentes, pero aquí, estás en la mía. ¡Bienvenid@!


Si después de leer esto tu marca te incomoda un poco, va bien la cosa.

A tu marca le falta algo, pero aún no lo sabes. 

La verdad es que,

cuando rascas un poco, todo va de lo mismo, relaciones; personas con personas, personas con marcas. 

Y aquí viene el primer problema.

Cuando una persona se cruza con una marca, no se pregunta si es bonita, creativa o innovadora. Se pregunta algo mucho mas incómodo. 

¿Qué hace esta marca por mí?

Y la respuesta, en la mayoría de los casos, es... poco o nada. 

Te cuento,

Las marcas están perdiendo relevancia. Menos del 8 % contribuyen realmente a mejorar la calidad de vida de las personas.

 

Y esto se pone más duro,

"A los españoles les daría igual que desaparecieran el 91% de las marcas" (Meaningful Brands / Havas group). 

Esto no lo digo yo, lo dice el mercado. 

Porque si tu marca desaparece mañana y nadie la echa de menos, no tienes un problema de comunicación,

tienes un problema de valor.

 

Entonces... la pregunta no es si hay que hacer más o mejor publicidad. La pregunta es:

¿Qué estás aportando de verdad?

 

Aquí es donde entra el cambio de enfoque. 

Buscar soluciones que aporten valor a marcas y personas.

Conseguir que las marcas faciliten, mejoren y acompañen la vida real de las personas. Aportando utilidad y beneficios más allá del producto o servicio.

 

No desde el discurso, 

desde los hechos.

Esto tiene un nombre: 

"Branded utility"

Marcas al servicio de las personas.

Porque curiosamente, la mejor publicidad no se compra, 

la mejor publicidad la consigues cuando "haces que hablen de ti",

Cuando la marca deja de interrumpir y empieza a ayudar.
Cuando se adapta a los hábitos de las personas de la forma menos intrusiva posible.
Cuando deja de pedir atención y empieza a merecerla.

Por eso, cada vez tiene menos sentido hablar de anuncios y más de acciones:

"Acts vs Ads".

Las personas están cansadas de tanta indiferenciación,

promesas,

interrupciones,

claims vacíos.

quieren hechos, demostraciones e implicaciones.

¿Y cómo se hace eso?

Pasando del storytelling, al storydoing.

Hoy ya no basta con ser diferente, hay que ser

relevante.

Y una marca relevante no es la que habla más alto.

Es la que tiene un impacto positivo, tangible y coherente en la vida de las personas. Las marcas deben tener un propósito honesto y real, una razón de ser, y comunicar con coherencia. 

Y aquí es donde entro yo. 

Me gusta destripar mentes y marcas.

Detectar fricciones invisibles entre personas y marcas.
Identificar problemas que nadie está mirando y convertirlos en oportunidades estratégicas. 

 

Trabajo desde una obsesión muy concreta,

contar verdades.

Verdades incómodas a veces.

Pero necesarias.

Sí, quiero pensar que soy

un buscador de la verdad. 

Porque al final todo vuelve a lo mismo: personas.

Pararse a escucharlas.
Observarlas.
Mirar el mundo con sus ojos.
Ponerse en su piel.
Vivir su día a día.

Ahí están todas las respuestas. 

Recuerda, lo más importante en la comunicación,

es aprender a escuchar lo que no se dice. 

Grábate este mantra:

"¡Less brand Ads, more brand Acts!"

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¿POR QUÉ
TE CUENTO ESTO?


Tiene que ver con mi animal favorito, ahora te explico...

Fotografía © Xabier Llorens

Fotografía © Xabier Llorens

Si no has visto este documental, deberías.

No trabajo para Netflix, pero necesito que entiendas algo.

El documental "Lo que el pulpo me enseñó" muestra una increíble relación entre un cineasta y un pulpo. Esta historia, destaca la capacidad de adaptación del pulpo en un entorno en constante cambio, encontrando formas creativas para sobrevivir y prosperar. Al igual que el pulpo, las marcas deben aprender a adaptarse, evolucionando junto con las expectativas de la sociedad y el entorno digital. A través de un buen branding y con una estrategia clara, se puede reflejar la esencia de esta adaptación, permitiendo a las marcas comunicar su transformación y conexión con su audiencia. Se puede reflejar cómo las marcas no solo se adaptan, sino que también lideran el cambio, al igual que el pulpo demuestra ingenio en su medio. En un mundo visual, la adaptación no es solo necesaria; es una oportunidad para destacar y conectar de manera auténtica. Una forma de revelar lecciones de adaptación, inteligencia y una profunda interdependencia entre los seres vivos.

ADAPTARSE O MORIR.

Como ya te he contado, ya no basta con ser diferente, hay que ser relevante.

Y aquí está mi valor diferencial para ti o tu marca.

Te cuento todo esto por una razón.
Tiene que ver con mi animal favorito: el pulpo.

No por estética.

Por estrategia.

El pulpo no compite por fuerza ni por tamaño.

Compite por adaptación.


Observa, entiende el entorno, se mimetiza y actúa con precisión.

Eso, en branding y estrategia, no es poesía.

 

Es supervivencia.

Siempre he tenido claro que, después de entender a las personas y el contexto, el siguiente paso es

saber adaptarse.


Adaptarse a mercados cambiantes.
A las mentes saturadas.
A entornos donde lo que funcionaba ayer hoy ya no sirve.

 

Eso exige análisis, criterio y preparación.
Años de observar cómo piensan las marcas, cómo deciden las personas y dónde se generan las fricciones reales.

Por eso, igual que a tu marca ya no le basta con “ser diferente”,
a mí no me sirve un marketing obsoleto, rígido o basado en fórmulas recicladas.

Mi trabajo empieza entendiendo tu realidad.


A ti.
A tu marca.
A tu entorno competitivo.
Y, sobre todo, a tus clientes. 

Me acerco con curiosidad, no con respuestas prefabricadas.
Observo.
Escucho.
Me meto en tu cabeza y en la de tus posibles clientes.

En otras palabras:

me mimetizo.

Y es ahí cuando empieza lo importante.

Identifico fricciones invisibles entre marcas y personas.


Detecto qué no está funcionando, qué se está forzando y qué se está ignorando.
Y a partir de ahí construyo estrategias y campañas medibles, con un enfoque diferencial, creativo, emocional y experiencial.

Sin esta capacidad de adaptación hoy, construir una marca

es como matar moscas a cañonazos.

Porque cuando entiendo de verdad el entorno y la mente del cliente,
aparece ese punto donde la marca deja de empujar

 

y empieza a encajar.

En resumen, lo que el pulpo me enseñó es que,

o te adaptas,

o mueres.

 

Yo me dedico a lo primero.

© 2026 | XABIER LLORENS

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